Las organizaciones esperan de los ingenieros informáticos, personas de mente abierta, capaces de investigar, experimentar, observar y descubrir. Capaces de escuchar sus peticiones y hacer de las palabras un programa, un invento o una creación con miras a satisfacer sus necesidades. Alguien que evalúa todos los puntos de vista y no se queda con la primer información que se le brinda, por el contrario alguien que ante cualquier duda sea capaz de reaccionar y buscar la mejor alternativa para su solución. Espera que un ingeniero sea una persona con capacidad de resolver problemas complejos y mirar de diferentes formas, la mejor alternativa para solucionarlo, una persona optimista que en vez de crear más dudas y generar problemas, aporte ideas que traigan una solución efectiva.
Una solución compleja no necesariamente es una solución inteligente, pero lastimosamente la sociedad nos ha vendido una idea en que los procesos complejos son los más garantizados, ya que su posicionamiento en el mercado es reconocido y por lo tanto tiene mejor calidad. Sin dar oportunidad a las nuevas ideas que sin estar al mismo nivel de la competencia pueden ser iguales o mejores a estas.
La inteligencia que debería primar en ella es la que se brinda en el primer significado: “Caracterización de las capacidades humanas y no humanas” ya que como seres humanos y con el transcurrir del tiempo, descubrimos las capacidades o bondades en las que somos más fuerte. No todos contamos con las mismas virtudes, existen muchos tipos de inteligencia como el texto lo propone, es decir, habilidades para la música, el pensamiento, la lógica, la matemática o la lingüística y general la explotación de diferentes capacidades mentales que cada uno va desarrollando y descubriendo. En esta tarea las organizaciones pueden formar parte, ayudando a descubrir en sus empleados el tipo de inteligencia que poseen y sus capacidades, de esta forma se pueden ver beneficiados ambas partes a nivel laboral y personal.
